La Agricultura no es solo una actividad de subsistencia, es el génesis de la humanidad, el inicio de nuestra historia como especie. Solo cuando el homo-sapiens aprendió a cultivar la tierra, hace más de 10 mil años, dejamos de ser recolectores y empezamos a construir las ciudades. Todo, absolutamente todo lo que hoy conocemos, desde los bancos, los aviones, los supermercados, hasta los lapiceros, el shampoo, el lápiz labial. Todo se lo debemos a la agricultura y, por supuesto, a los agricultores.
Creo que existe una gran necesidad de repensar el campo, no solo económica sino también social, cultural y políticamente, debemos encontrar formas de reflexionar nuestra relación con lo rural. Urge mirar con respeto y agradecimiento a nuestros hermanos y hermanas agricultores, no solo porque ponen comida en nuestra mesa cada día, sino también porque son quiénes sostienen el medio ambiente, detienen el cambio climático y protegen todo en este mundo. Y lo hacen desde hace siglos.
La historia de la humanidad comenzó en el campo, quizá es momento de pensar en volver hacía allá.
Estas fotografías son el testimonio de la experiencia de Paul Meneghin, un joven magister en Políticas ambientales por la Universidad Science Po, en Paris, quién vivió y trabajó en la ciudad de Montpellier, al sur de Francia. Como él, miles de jóvenes en varios lugares de toda Europa han optado por la vida rural como una opción, quizá porque han visto la urgencia de repoblar el campo y también, para alejarse del caos de las grandes ciudades buscando la simple y sencilla tranquilidad.
Fotos y texto: Miguel Gutierrez – Miraviento










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